La competencia de los destinos turísticos en la era digital.

Por María Villalobos

La transformación digital en casi todos las empresas, proyectos y negocios, son hoy más que nunca (y así seguirán siendo) una necesidad. Sobra decir que hoy existen pocas categorías empresariales que no requieran de su traducción e implementación virtual. Esto implica aprender nuevas formas de plantear y crear un producto, calcular y establecer su valor, encontrar nuevas maneras de entrega y distribución con tendencia a la inmediatez y por supuesto, conceptos innovadores para promover todo lo anterior. A partir de la era del Internet, vivimos en una sociedad que cambia constantemente; Como dijo Zygmunt Bauman, vivimos en “tiempos líquidos”, inmersos en un entorno social y empresarial, (VUCA por sus siglas en inglés) volátil, incierto, complejo y ambiguo.

Ante estos escenarios, los consumidores o audiencias, son cada día más independientes al momento de tomar decisiones con respecto a sus recursos. Nos enfrentamos a audiencias inmuneatentas que solo creen en las recomendaciones de sus pares y evitan (casi que por instinto), las estrategias oficiales.

Una de las industrias que más rápidamente se han transformado a su manera virtual, es la turística. Cada día vemos como van desapareciendo las agencias de viajes tradicionales, los promotores turísticos y hasta los concierges humanos en los hoteles. La nueva forma de vender destinos tiene mucho que ver, con la nueva forma de consumir contenidos y comprar productos de manera on-line.

Por María Villalobos

Si revisamos el journey digital de un turista (global) de estos días, el camino se muestra de la siguiente manera:

Inspirar. Hoy el destino tiene que encontrar al turista e inspirarlo a elegirlo como para vacacionar ante decenas de opciones. Cuando el turista esté explorando a donde dirigirse, tendría que haber visto algo del destino (el destino debe tener campañas omnicanal segmentadas always on), buscar y encontrar inspiración para su viaje, sorprenderse con contenidos muy relevantes y seductores para sus necesidades.

Planear. Es muy importante que el destino cuente con herramientas para planear un viaje, estas son cada vez más personalizadas, en cuanto a motivación del viaje, número de personas en el grupo, demográficos y sobre todo gustos e intereses de los mismos. Entre estas encontramos planificadores de viajes intuitivos, chatbots que hacen las veces de concierges, rutas preestablecidas bien recomendadas, etc.

Reservar. Ninguna estrategia digital tiene sentido, si no llega a la penúltima etapa del funnel que es conversión. Por ello la meta es que cualquier ejercicio de promoción tenga como finalidad reservar, comprar o por lo menos dejar datos para próximos contactos. El consumidor espera eso, esta estrategia incrementa notablemente la venta, además de permitirnos mostrar resultados reales al promotor.

Disfrutar. Ya en el destino el turista suele repetir los pasos 1, 2 y 3, con información que de manera virtual no valoró u obtuvo. Por ejemplo, reservar un restaurante que le gustó en medio de un recorrido.

Compartir. Dada la credibilidad que tienen actualmente las recomendaciones entre pares, la experiencia del viaje suele compartirse dos veces. La primera durante el trayecto y la segunda desde casa al regreso. Las fotografías y videos en redes sociales, las calificaciones, opiniones y rankeos en plataformas turísticas como tripadvisor serán clave para la promoción de nuestro destino.

La transformación digital en casi todos las empresas, proyectos y negocios, son hoy más que nunca (y así seguirán siendo) una necesidad. Sobra decir que hoy existen pocas categorías empresariales que no requieran de su traducción e implementación virtual. Esto implica aprender nuevas formas de plantear y crear un producto, calcular y establecer su valor, encontrar nuevas maneras de entrega y distribución con tendencia a la inmediatez y por supuesto, conceptos innovadores para promover todo lo anterior. A partir de la era del Internet, vivimos en una sociedad que cambia constantemente; Como dijo Zygmunt Bauman, vivimos en “tiempos líquidos”, inmersos en un entorno social y empresarial, (VUCA por sus siglas en inglés) volátil, incierto, complejo y ambiguo.
Ante estos escenarios, los consumidores o audiencias, son cada día más independientes al momento de tomar decisiones con respecto a sus recursos. Nos enfrentamos a audiencias inmuneatentas que solo creen en las recomendaciones de sus pares y evitan (casi que por instinto), las estrategias oficiales.

 

Una de las industrias que más rápidamente se han transformado a su manera virtual, es la turística. Cada día vemos como van desapareciendo las agencias de viajes tradicionales, los promotores turísticos y hasta los concierges humanos en los hoteles. La nueva forma de vender destinos tiene mucho que ver, con la nueva forma de consumir contenidos y comprar productos de manera on-line.

 

 

 

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Cabe mencionar que la estrategia para crear este funnel debe estar sustentada de manera constante con el análisis de data. La data es para el turismo digital, el santo grial a la hora de tomar decisiones en cuanto a rutas, producto turístico, campañas de promoción etc. Pero esto amerita otro artículo.

Compartir

Si revisamos el journey digital de un turista (global) de estos días, el camino se muestra de la siguiente manera:
Inspirar. Hoy el destino tiene que encontrar al turista e inspirarlo a elegirlo como para vacacionar ante decenas de opciones. Cuando el turista esté explorando a donde dirigirse, tendría que haber visto algo del destino (el destino debe tener campañas omnicanal segmentadas always on), buscar y encontrar inspiración para su viaje, sorprenderse con contenidos muy relevantes y seductores para sus necesidades.
Planear. Es muy importante que el destino cuente con herramientas para planear un viaje, estas son cada vez más personalizadas, en cuanto a motivación del viaje, número de personas en el grupo, demográficos y sobre todo gustos e intereses de los mismos. Entre estas encontramos planificadores de viajes intuitivos, chatbots que hacen las veces de concierges, rutas preestablecidas bien recomendadas, etc.
Reservar. Ninguna estrategia digital tiene sentido, si no llega a la penúltima etapa del funnel que es conversión. Por ello la meta es que cualquier ejercicio de promoción tenga como finalidad reservar, comprar o por lo menos dejar datos para próximos contactos. El consumidor espera eso, esta estrategia incrementa notablemente la venta, además de permitirnos mostrar resultados reales al promotor.
Disfrutar. Ya en el destino el turista suele repetir los pasos 1, 2 y 3, con información que de manera virtual no valoró u obtuvo. Por ejemplo, reservar un restaurante que le gustó en medio de un recorrido.
Compartir. Dada la credibilidad que tienen actualmente las recomendaciones entre pares, la experiencia del viaje suele compartirse dos veces. La primera durante el trayecto y la segunda desde casa al regreso. Las fotografías y videos en redes sociales, las calificaciones, opiniones y rankeos en plataformas turísticas como tripadvisor serán clave para la promoción de nuestro destino.

 

 

Cabe mencionar que la estrategia para crear este funnel debe estar sustentada de manera constante con el análisis de data. La data es para el turismo digital, el santo grial a la hora de tomar decisiones en cuanto a rutas, producto turístico, campañas de promoción etc. Pero esto amerita otro artículo

La competencia de los destinos turísticos en la era digital.

Por María Villalobos

La transformación digital en casi todos las empresas, proyectos y negocios, son
hoy más que nunca (y así seguirán siendo) una necesidad. Sobra decir que hoy
existen pocas categorías empresariales que no requieran de su traducción e
implementación virtual. Esto implica aprender nuevas formas de plantear y crear
un producto, calcular y establecer su valor, encontrar nuevas maneras de entrega
y distribución con tendencia a la inmediatez y por supuesto, conceptos
innovadores para promover todo lo anterior. A partir de la era del Internet,
vivimos en una sociedad que cambia constantemente; Como dijo Zygmunt
Bauman, vivimos en “tiempos líquidos”, inmersos en un entorno social y
empresarial, (VUCA por sus siglas en inglés) volátil, incierto, complejo y ambiguo.
Ante estos escenarios, los consumidores o audiencias, son cada día más
independientes al momento de tomar decisiones con respecto a sus recursos.
Nos enfrentamos a audiencias inmuneatentas que solo creen en las
recomendaciones de sus pares y evitan (casi que por instinto), las estrategias
oficiales.

Una de las industrias que más rápidamente se han transformado a su manera
virtual, es la turística. Cada día vemos como van desapareciendo las agencias de
viajes tradicionales, los promotores turísticos y hasta los concierges humanos en
los hoteles. La nueva forma de vender destinos tiene mucho que ver, con la
nueva forma de consumir contenidos y comprar productos de manera on-line.

Por María Villalobos

Si revisamos el journey digital de un turista (global) de estos días, el camino se
muestra de la siguiente manera:

Inspirar. Hoy el destino tiene que encontrar al turista e inspirarlo a elegirlo como
para vacacionar ante decenas de opciones. Cuando el turista esté explorando a
donde dirigirse, tendría que haber visto algo del destino (el destino debe tener
campañas omnicanal segmentadas always on), buscar y encontrar inspiración para
su viaje, sorprenderse con contenidos muy relevantes y seductores para sus
necesidades.

Planear. Es muy importante que el destino cuente con herramientas para planear
un viaje, estas son cada vez más personalizadas, en cuanto a motivación del viaje,
número de personas en el grupo, demográficos y sobre todo gustos e intereses de
los mismos. Entre estas encontramos planificadores de viajes intuitivos, chatbots
que hacen las veces de concierges, rutas preestablecidas bien recomendadas, etc.

Reservar. Ninguna estrategia digital tiene sentido, si no llega a la penúltima etapa
del funnel que es conversión. Por ello la meta es que cualquier ejercicio de
promoción tenga como finalidad reservar, comprar o por lo menos dejar datos para
próximos contactos. El consumidor espera eso, esta estrategia incrementa
notablemente la venta, además de permitirnos mostrar resultados reales al
promotor.

Disfrutar. Ya en el destino el turista suele repetir los pasos 1, 2 y 3, con información
que de manera virtual no valoró u obtuvo. Por ejemplo, reservar un restaurante que
le gustó en medio de un recorrido.

Compartir. Dada la credibilidad que tienen actualmente las recomendaciones entre
pares, la experiencia del viaje suele compartirse dos veces. La primera durante el
trayecto y la segunda desde casa al regreso. Las fotografías y videos en redes
sociales, las calificaciones, opiniones y rankeos en plataformas turísticas como
tripadvisor serán clave para la promoción de nuestro destino.

La transformación digital en casi todos las empresas, proyectos y negocios, son hoy más que nunca (y así seguirán siendo) una necesidad. Sobra decir que hoy existen pocas categorías empresariales que no requieran de su traducción e implementación virtual. Esto implica aprender nuevas formas de plantear y crear un producto, calcular y establecer su valor, encontrar nuevas maneras de entrega y distribución con tendencia a la inmediatez y por supuesto, conceptos innovadores para promover todo lo anterior. A partir de la era del Internet, vivimos en una sociedad que cambia constantemente; Como dijo Zygmunt Bauman, vivimos en “tiempos líquidos”, inmersos en un entorno social y empresarial, (VUCA por sus siglas en inglés) volátil, incierto, complejo y ambiguo.
Ante estos escenarios, los consumidores o audiencias, son cada día más independientes al momento de tomar decisiones con respecto a sus recursos. Nos enfrentamos a audiencias inmuneatentas que solo creen en las recomendaciones de sus pares y evitan (casi que por instinto), las estrategias oficiales.

 

Una de las industrias que más rápidamente se han transformado a su manera virtual, es la turística. Cada día vemos como van desapareciendo las agencias de viajes tradicionales, los promotores turísticos y hasta los concierges humanos en los hoteles. La nueva forma de vender destinos tiene mucho que ver, con la nueva forma de consumir contenidos y comprar productos de manera on-line.

 

 

 

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Cabe mencionar que la estrategia para crear este funnel debe estar sustentada de
manera constante con el análisis de data. La data es para el turismo digital, el santo
grial a la hora de tomar decisiones en cuanto a rutas, producto turístico, campañas
de promoción etc. Pero esto amerita otro artículo.

Compartir

Si revisamos el journey digital de un turista (global) de estos días, el camino se muestra de la siguiente manera:
Inspirar. Hoy el destino tiene que encontrar al turista e inspirarlo a elegirlo como para vacacionar ante decenas de opciones. Cuando el turista esté explorando a donde dirigirse, tendría que haber visto algo del destino (el destino debe tener campañas omnicanal segmentadas always on), buscar y encontrar inspiración para su viaje, sorprenderse con contenidos muy relevantes y seductores para sus necesidades.
Planear. Es muy importante que el destino cuente con herramientas para planear un viaje, estas son cada vez más personalizadas, en cuanto a motivación del viaje, número de personas en el grupo, demográficos y sobre todo gustos e intereses de los mismos. Entre estas encontramos planificadores de viajes intuitivos, chatbots que hacen las veces de concierges, rutas preestablecidas bien recomendadas, etc.
Reservar. Ninguna estrategia digital tiene sentido, si no llega a la penúltima etapa del funnel que es conversión. Por ello la meta es que cualquier ejercicio de promoción tenga como finalidad reservar, comprar o por lo menos dejar datos para próximos contactos. El consumidor espera eso, esta estrategia incrementa notablemente la venta, además de permitirnos mostrar resultados reales al promotor.
Disfrutar. Ya en el destino el turista suele repetir los pasos 1, 2 y 3, con información que de manera virtual no valoró u obtuvo. Por ejemplo, reservar un restaurante que le gustó en medio de un recorrido.
Compartir. Dada la credibilidad que tienen actualmente las recomendaciones entre pares, la experiencia del viaje suele compartirse dos veces. La primera durante el trayecto y la segunda desde casa al regreso. Las fotografías y videos en redes sociales, las calificaciones, opiniones y rankeos en plataformas turísticas como tripadvisor serán clave para la promoción de nuestro destino.

 

 

Cabe mencionar que la estrategia para crear este funnel debe estar sustentada de manera constante con el análisis de data. La data es para el turismo digital, el santo grial a la hora de tomar decisiones en cuanto a rutas, producto turístico, campañas de promoción etc. Pero esto amerita otro artículo

Estrategia digital y comunicación

Generación de contenido

Listening, difusión y performance

Conversación y conversión

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Listening, difusión y performance

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